DATOS DE LA MUESTRA
"Nos enseñaron a endurecer. A no mostrar la vulnerabilidad. Pero los dioses griegos no eran de mármol. Sangraban. Temían. Caían. Prometeo no es fuego: es un hígado que vuelve a crecer después de cada herida. Ícaro no es la caída: es la potencia de querer el sol aunque queme. Casandra no es la locura: es la lucidez de ver y no ser escuchada. Sísifo no es la condena: es la potencia de volver a elegir la piedra cada vez. La fragilidad no es lo contrario de la fuerza. Es su materia prima. Lo invulnerable no crea: no necesita al otro. Lo frágil, sí. Porque sabe que puede romperse, se atreve al encuentro. Porque duele, transforma. Porque duda, busca" expresa Nix Ruo en el catálogo de su exposición.